10.La Sala de los Horizontes Comunes - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

10.La Sala de los Horizontes Comunes

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La Sala de los Horizontes Comunes

Los antiguos problemas sobre abastecimiento de frutos globul, derechos sobre tierras y arboles globs, legislación, soberanía y toda aquella verborrea constante que la mayoría de las veces era inútil, parecía estar aparcada en la Sala de los Horizontes Comunes. Todo eran caras de alegría, y el ambiente positivo que se respiraba hacía obviar cualquier problema. Después de la invasión cualquier mal parecía menor pues el paradigma social había cambiado para las gentes de Qaion.

Al fondo y en la parte central de la Sala de los Horizontes Comunes, sentados en sus respectivos tronos y presidiendo aquel parlamento, Sirium el gobernador vamp y Arkanium, ahora convertido en rey de los kant (tras la muerte del su padre el Aullador), observaron como de repente se abrían las grandes puertas de par en par. Chank el Deforme entraba con la cabeza alta y rebosante de orgullo, con aire triunfalista, ataviado con la túnica de su tío, el difunto Visionario.

La sala de los horizontes comunes

Avanzaba hacia los tronos por el pasillo, con la mirada de su único ojo que rebosaba triunfalismo, caminaba altivo, miraba fijamente a todos los kants y vamps allí reunidos mientras avanzaba, demasiado seguro de sí mismo:

¿Qué haces tú aquí?¿quién te ha dejado entrar?¿cómo llevas las ropas de tu tío? preguntaba nervioso y muy enfadado el gobernador vamp, Sirium.

Los dioses me han hablado… yo soy… ¡el nuevo visionario! exclamó Chank, mirándolo fijamente y desafiante, orgulloso… y temerario.

Tu tío… tu tío no dejó heredero claro, pero nos confirmó que tú no eras ni la sombra de un visionario afirmó Sirium, contrariado, pero dudaba ante la seguridad o locura que mostraba el Deformado.

Todos en la sala callaban, los vamp miraban fijamente al Visionario y los kant, que eran más rápidos para el enfado, comenzaron a enfurecerse y a mirarse entre ellos, a algunos su labio los delataba pues empezaban a mostrar el colmillo (no tenían cariño por ningún visionario, y menos, por uno supuestamente falso).

De todas maneras… tú no puedes entrar aquí, no tienes derecho sentenció Sirium.

Mi tío tenia voz y voto en esta sala y soy su heredero, gobernador contradijo de manera altiva Chank el Visionario.

De nuevo, Chank alzó la voz y dijo: os voy a decir una cosa a todos… Esta paz no debería ser tal, mientras estamos aquí reunidos con parsimonia, tenemos en la luna Grandax a nuestros enemigos huidos fortaleciéndose de nuevo… ¿Esperaremos un nuevo ataque? Los dioses me han hablado y me dicen que los espíritus malévolos y ancianos que habitan las lunas deben ser destruidos si no queremos que nos ataquen otra vez y nos conviertan en sus esclavos, ¿eso queréis para vuestras familias? Hay que contraatacar, nos concedieron la oportunidad mostrándonos la tecnología para viajar a nuestra luna, incluso conservamos un transporte funcional.

Si alguien pone un pie en nuestras lunas, habrá guerra, las lunas son sagradas para nosotros, ¿lo has olvidado, miserable? dijo el rey Arkanium muy enfadado, levantándose de su trono ¿Haremos caso a este inútil, Sirium? preguntó el kant.

Sirium no dijo nada y se quedó muy serio mirando fijamente al Visionario. Parecía bastante lógico lo que acababa de decir el Deformado, aun estaban en peligro.

El Visionario sonrió con la cabeza alta y una expresión malévola… el poder lo acababa de convertir en un ser despreciable.

El rey kant abandonó su trono y marchó de la sala enseñando el colmillo sin ningún tipo de pudor al Visionario mientras se cruzaba con él, el Deformado seguía con esa expresión chulesca mirando fijamente al gobernador, despreciando al rey de los kant.

¡Espera rey Arkanium! llamó el gobernador vamp ¿No crees que lo obvio es que ataquemos nosotros antes de volver a esperar la guerra en nuestro planeta?

Venceremos de nuevo si hace falta, pero las lunas son sagradas respondió el rey kant sin ni siquiera girarse. Todos sus súbditos kant fueron tras él, bastante enfadados, enseñando colmillos y algunos mostrando garras, como signo de amenaza.

Uno de esos peludos, gigantesco, de pelaje frondoso y gris, llamado Arklund, que tenía una ideología conservadora y que además había sido general de los ejércitos del difunto rey Aullador, justo antes de salir por las puertas les advirtió ¡Poner un pie en cualquiera de las tres lunas es pisar nuestras creencias! ¡Acordaos de esto porque habrá sangre! y marchó mostrando sus colmillos y las garras: este ser era terrible, tanto que nadie se atrevió a decir ni mú.

¡Insensato! ¿Qué has hecho? preguntó muy enfadado Sirium agitando los brazos hacia el Visionario.

¿Queréis ser invadidos? ¿O queréis hacer pagar a nuestros enemigos por lo que nos hicieron? se dirigía Chank a todos los vamp del parlamento mientras le daba la espalda al gobernador —mataron a vuestro visionario, mi tío, elegido por los dioses, invadieron nuestra tierra y murieron muchos de los nuestros, algunos familia o amigos de los aquí presentes… ¿Queremos la verdadera paz? Los dioses han hablado: para sobrevivir necesitamos protegernos y para protegernos, tenemos que limpiar de enemigos las tres lunas… y crear un sistema defensivo… una base allí. Esa es la voluntad de los dioses.

Después de aquello, el único que parecía poco dispuesto a colaborar era Sirium, pero observando a todo el parlamento vamp vitoreando de parte del nuevo Visionario, no tuvo otra opción pues era un político electo y podía ser depuesto. Así que aceptó aquellas visiones por buenas pero con cierta desconfianza. El Deformado con sus argumentos se había metido a los alados en el bolsillo.

En la aguja del planeta Orz, Thiram reía.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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