4.Cho, el Visionario y los gobernantes - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

4.Cho, el Visionario y los gobernantes

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Cho, el Visionario y los gobernantes

Thiram ya estaba informado de todo lo que sucedía en Qaion: los micro-satélites espía cumplían su cometido con éxito: absolutamente cualquier cosa que en aquella sociedad acontecía era registrado y analizado por el Maldito…

Al terminar la audiencia parlamentaria en la ‘Sala de los Horizontes Comunes’, Cho solicitó la venia (una reunión de autoridades) a Arkanium y a Sirium, en este caso, dicha asamblea se celebraría en ‘el Mirador de los Designios’ que era el punto mas alto de Qaion, una terraza donde ver mejor las tres lunas; era dónde moraban los visionarios y los aspirantes a este privilegio.

No comparto su fe aunque sabe que tiene toda mi atención. —el príncipe kant era educado y su palabra tan noble como su linaje–.

Gracias príncipe Arkanium… Tal y como predije hoy nos encontramos aquí reunidos en paz y prosperidad para el bien de ambos pueblos. Seré claro: esta paz no durará —dijo solemnemente Cho el visionario con su típico tono sombrío que le concedía más si cabe un tono de misticismo y oscurantismo.

¿Por qué dices eso viejo amigo? —preguntó Sirium. El gobernador no estaba sorprendido, Cho era un guía fiable, pero el coste siempre resultaba alto, para el político era un problema constante, temía sus palabras y su compañía. La venia que acababa de comenzar no fue de su agrado cuando se la propusieron: un visionario y los líderes de ambos pueblos.

El universo se ha consternado, hubo un gran cambio y he perdido casi todo mi poder. Ya no poseo la visión de antes. Lo que pase a partir de ahora no puedo predecirlo con exactitud. Los dioses no me susurran los hados —explicó el Visionario.

Amigo mio… a un visionario siempre le ha precedido su pupilo. Escucha la voz de tu sobrino… ¿cómo se llamaba? —preguntó Sirium el gobernador vamp de manera despreocupada (que no correspondía con sus sensaciones y miedos), como solía ser común en él. Todos se preguntaban cómo un vamp con esa forma de ser había volado tan alto como para gobernarlos… justo esa manera de esconder sus sentimientos podría ser la clave.

No veo la visión en mi sobrino Chank. No es mi heredero, pese a su deformidad (ese vamp carecía de alas y sólo poseía un ojo). Puedo asegurar que Chank posee de visionario tanto como cualquiera. Dejando a mi sobrino de lado… Esta vez es distinto, como os acabo de decir, algo ha cambiado. De alguna manera que desconozco el poder del visionario creo que se ha diluido como el agua entre distintos vamp, en los trillizos… Los hijos de Argum. Ni siquiera en nuestros antiguos escritos históricos he encontrado alguna referencia a un nacimiento similar desde que los vamp y los kant se separaron como pueblos distintos y aprendimos a registrar la historia. Ninguno de los tres muestra deformidad alguna —explicó Cho el Visionario.

¿Pero tu herencia en qué nos afecta a nosotros los kant, visionario? —preguntó Arkanium con cierta frialdad y rencor entregado a la conversación, el príncipe era seguramente el kant más inteligente de su especie (no se ganaba una guerra y se derrocaba a un rey solo con la fuerza).

El problema príncipe, es que quizás no hay herencia y posiblemente hemos perdido el control del destino. Vosotros los kant tenéis una fe ciega en las tres lunas… no os falta razón….al Visionario le vienen las visiones de nuestros satélites, quizás de más lugares del universo, pero esto ha cambiado, la visión nos servía como lámpara en la oscuridad, para anticiparnos y protegernos. La herencia, el poder del visionario, siempre ha sido fiel a su cometido, jamás hemos fallado al pueblo vamp y por ende a los kant, aunque no creáis en nuestra orden. Que vuestro antiguo rencor no os impida observar lo obvio, príncipe —dijo el Visionario dirigiéndose hacia las tres lunas.

¿Por qué no hay ningún kant que haya sido visionario? ¿Por qué no se ha pasado la herencia a un kant jamás? —se centraba en su rencor y la ira se reflejaba como micro expresión en el colmillo que enseñaba durante un instante el príncipe que era rápido para el enfado, como todos los peludos. Precisamente que no existieran visionarios en el pueblo kant era una herida histórica que jamás se había cerrado, además lo que proponía Cho sobre los posibles nuevos visionarios, los trillizos vamp, no ayudaba.

No me corresponde a mi juzgar eso, así lo han querido, lo quieren o lo querrán en el futuro los dioses de todos nosotros —dijo con toda naturalidad y de manera solemne Cho, al tiempo que el gobernador Sirium se adelantaba tembloroso. El ambiente se había enrarecido y se palpaba la tensión( nadie querría al mejor de los kant enfadado y cerca).

Que el viento de las tres lunas plateadas hinche tus alas, Sirium, Cho, no hablaremos de nuevo hasta que respondas mis preguntas con otro argumento. Que tengáis paz —dijo Arkanium mientras se retiraba con su comitiva de guardias kant sin dejar de enseñar los colmillos involuntariamente.

Cho… la próxima vez explícame a solas lo que te sucede y no en una venia compartida, ya deberías saber que los kant se sienten contrariados con el hecho de que los visionarios siempre nazcan en nuestro pueblo y no nazca ni se reconozca a ninguno en el suyo —sugirió Sirium el gobernador.

Gobernador lo que pase nos afecta a todos, no me importa que los kant se sientan mal, lo que me importa es que sobrevivamos a lo que viene, porque estoy seguro que será un desastre. Muchos dirán que soy siniestro, ‘el Oscuro’ me llaman a mis espaldas, pobres… Si no estamos atentos moriremos todos, no perduraremos ni kant ni vamp.

Rencillas aparte, he de decirle con claridad que el último mensaje que me susurraron los dioses era una imagen, en la cual me proporcionaron la visión del planeta que estudia el profesor Frehac: allí se encuentra nuestra esperanza. Debemos tomarnos en serio esto pues el peligro esta cerca, cada vez más, entre nosotros, en las sombras, observando, estudiándonos, cada trilunio, cada noche, cada momento —dijo Cho, con la fe que tenia en su antigua visión.

Hicimos bien en empezar a estudiar la manera de llegar a ese planeta. Y entonces, por lo que me cuentas, eso quiere decir que tenemos esperanza, no puede ser todo tan malo como lo pintas, amigo —respondió Sirium, volviendo a relajarse después del mal trago que le acababa de hacer pasar el príncipe kant — según Frehac, es un planeta más caluroso que el nuestro y además podríamos alimentarnos allí, es probable que haya criaturas conscientes y avanzadas, esperemos se muestren amistosos y no sea peor el remedio que la enfermedad. Tendremos que dedicar más presupuesto al proyecto del profesor Frehac, aunque mal momento para la economía, no nos hemos recuperado desde las últimas guerras… Se acaba el tiempo de la venia, ¿necesitas algo más?.

Si, tengo intención de visitar a Frehac y a Argum, ver a sus hijos e informarle de lo que sucede, quizás deba empezar a trabajar con ellos y dejar de perder el tiempo con mi sobrino Chank. ¿Me concederás estas venias, Gobernador? —preguntó el Visionario.

Te concedo la venia de Argum, amigo… pero el clan de los guerreros del agua, la familia de Argum nunca ha tenido mucho cariño por ‘los Magos’ como os llaman a los miembros de la Casa de Luz. Te recibirá porque la orden vendrá del gobernador, pero otra cosa distinta es que acepte que tomes a sus hijos como alumnos o pupilos —el gobernador Sirium, estaba incomodo con la petición, incluso más que con el enfado del príncipe kant.

Gracias, convencer a Argum es mi trabajo. Por otro lado, te pido que encontréis lo antes posible a un explorador o un grupo de ellos, que viajen a ese planeta… y repito que necesito otra venia con mi amigo el profesor Frehac —insistió el Visionario.

De acuerdo Cho, también tendrás la venia con Frehac, haré lo que pueda con respecto al nuevo planeta… y espero te equivoques en tus predicciones de visionario y que la pérdida de tu poder sea temporal. Adiós —el gobernador desplegó las alas y salió volando con ala firme, acompañado de lejos de sus escoltas, abandonado el mirador de los designios.

Chank el Deforme (un vamp feo y de un solo ojo que entraba en la edad adulta), sobrino y pupilo del visionario, había escuchado a escondidas la conversación de su tío con los gobernantes diciendo que no era su heredero espiritual y arrancó a llorar, destrozado. No dijo nada, pero al escuchar todo eso se creó un odio en su interior que marcaría todos sus actos futuros.

Esta imagen era registrada gracias a los satélites espía en Orz por el emperador Thiram, el cual al verla, por primera vez en su existencia, conoció lo que era la risa: carcajadas profundas que resonaron en las grandes salas de la Aguja, algunos orz sirvientes huyeron despavoridos por el miedo y otros tuvieron que ser abatidos por la Guardia Imperial del Maldito para devolver el orden y la normalidad.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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