6.Los trillizos - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

6.Los trillizos

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Los trillizos

Tiempo después llegó la venia del gobernador engalanada con su sello al árbol glob del Gran Río, la vivienda-árbol histórica y alejada de la capital donde se asentaba el clan de los guerreros del agua. Una zona húmeda y peculiar para que se asentara una familia de vamps.

Argum el guerrero del agua, era un viudo (su esposa había fallecido en el parto de los trillizos) y veterano guerrero de sangre noble, emparentado estrechamente con el gobernador. Abrió la venia que explicaba su futura reunión con el visionario y desde luego no le hizo ninguna gracia. Para colmo, Cho el Oscuro deseaba que estuvieran presentes sus trillizos y le dio un vuelco el corazón: al clan de Argum no le gustaba tener relación con los magos, la Casa de Luz, visionarios a los cuales una familia simple de guerreros devotos y temerosos de los dioses respetaban y sobre todo, temían.

Poco antes de celebrar la venia, Argón el más pillo de los trillizos que acababa de aprender a volar, se había escapado desde el glob del Gran Río a los lindes de la capital buscando los raros frutos globul azules que eran más dulces y difíciles de encontrar. Tuvo suerte, ese día encontró varios para cosechar pronto y disfrutó de ellos hasta que no pudo más. Se guardó todos los que pudo transportar para sus dos hermanos: Argol y Arnuya.

Curiosamente, mientras volaba de vuelta a la casa-árbol del gran río, vio pasar a Chank el deforme, un vamp joven que era aprendiz de visionario, y como niño cruel que era (y con un odio inaudito y visceral hacia aquel vamp) se le ocurrió tirarle un fruto globul al único ojo que tenía Chank: le acertó de lleno.

Maldito seas Argón, ¡esto no quedará así! gritó Chank, que no olvidaría este ataque gratuito con facilidad.

Jajaja ¡Feo! se rió e insistió Argón con maldad.

¿Sabes a quién estás insultando? Me encargaré de que tengas tu merecido… Eres malo Argón, ¡te maldigo, te deseo la mayor de las soledades y sufrimiento! gritó Chank, malhumorado, mirándolo fijamente y sumando más cantidad de sufrimiento al que ya tenía, que como anteriormente contamos, era provocado porque carecía del don del visionario y no sería elegido sucesor por su tío Cho el Oscuro, de esto se había enterado en el Mirador de los Designios, espiando la venia con los gobernantes a hurtadillas.

Argón hizo una mueca, sintió que no debió hacer eso y se quedó petrificado. Cuando volvió en sí de ese pequeño ensueño terrorífico, se alejó volando rápidamente con una mala sensación hacia su casa, pues lo estarían buscando y se ganaría una regañina. Le estaba prohibido salir tan lejos y peor aún: escapar sin sus hermanos.

De nuevo en el árbol glob del Gran Río, Cho el Oscuro hacía acto de presencia para la venia:

Sé bienvenido al hogar de los guerreros del agua, Visionario. —saludó de manera solemne el padre de los trillizos.

Tu corazón no dice eso, noble guerrero respondió al saludo Cho —, sé que no es de tu agrado mi presencia en tu hogar, lo asocias a algo malo.

Así es, me gustaría que fueras directo y me aclararas por qué has solicitado esta venia, insistiendo en ella en ver a mis hijos dijo con seriedad Argum.

Como sabrás, desde que registramos la historia vamp y kant no se había dado el caso de nacimiento de trillizos, de manera que es una situación poco habitual. Asimismo te informo, como antes al gobernador Sirium, de que he perdido casi toda mi visión. Antes de eso, los dioses me permitieron vislumbrar que el poder del futuro visionario, probablemente se había diluido en tus tres vástagos le contó el Oscuro.

No somos magos Visionario y mis hijos carecen de deformidad ¿no es posible que estés equivocado? —sacó Argum su orgullo.

No, estoy en lo cierto. Que los trillizos pertenezcan a un clan u otro es indiferente, quizás los dioses necesitan canalizar su conocimiento a uno o varios guerreros, desconozco sus intenciones. Pero obviamente si nacen trillizos, no es natural. Tú lo sabes explicó Cho con franqueza.

No me puedo oponer a que los enseñes y aunque debería ser un honor… titubeó Argum.

Tu corazón alberga miedo, puedo sentirlo. No tengas temor pues sean visionarios o no, tus hijos parecen sanos y tan poderosos como su padre le dijo Cho el Oscuro, que podía leer sus sentimientos; pretendía calmarlo y darle confianza.

No me quiero entrometer en tus asuntos con mis hijos, Visionario. Puedes venir a mi morada siempre que lo desees y podrás instruirlos… aunque dudo que Argón te haga mucho caso. Argol y Arnuya tienen otro carácter y sí que te prestaran atención —terminó de mala Argum aquella conversación incómoda.

Argol era un vamp de vuelo tímido y de tímida personalidad, físicamente idéntico a sus hermanos y diestro en el uso de la garra (el arma de los vamp; un brazalete metálico con dos o tres alambres punzantes y retráctiles) aunque no tanto como su hermano Argón. La hembra vamp de los trillizos, de alas estilizadas y cabello largo, era realmente silenciosa (no hablaba demasiado si no era necesario) aunque Arnuya sabia escuchar y siempre tenía una sonrisa para todo el mundo.

Cuando pasaron unos días y los trillizos cogieron confianza acostumbrándose a la presencia de Cho el Visionario, éste, empezó a ver el temperamento de cada uno: lo lejos y alto que volaba el joven Argón, osado. No le hacía ningún caso y desaparecía, casi lo despreciaba. La bondad en extremo de Arnuya y sus más que curiosos silencios. La timidez y naturalidad de Argol, era entusiasta y un soñador. A este último le cogió más cariño.

Lo más importante de aquellos días fue que Cho no percibía absolutamente nada especial en ellos aunque lo intentara. ¿Se habría extinguido el poder de los dioses en los vamp? En realidad, esto es lo que más le preocupaba. Después de aquella consternación del universo, todo parecía haber cambiado y el Visionario no tenía el poder para vislumbrar el potencial de un nuevo sucesor en los trillizos.

Un par de días antes de la invasión de Qaion, Cho se encontraba solo con Argol, en el río del clan guerrero. El joven vamp jugueteaba en la orilla y pasó algo inesperado:

Un joven cachorro bart, un ser acuático, escamoso y algo desconocido para los alados (que por naturaleza era huidizo) se dejaba acariciar por Argol. La criatura parecía cansada, el joven vamp lo cogió y con la otra mano derramó agua sobre el bicho, que algo apurado, parecía decir: bum bum.

Vaya… pensó Cho Argol, cógelo ahora y llévalo al profesor Frehac, él te dirá qué hacer con este bart y cómo cuidarlo.

¿Me lo puedo quedar? preguntó Argol. El bicho parecía feliz de estar entre las manos del muchacho.

Es el deseo de los dioses respondió el Visionario con una gran sonrisa, la primera en mucho tiempo.

El profesor Frehac se sintió entusiasmado con el hallazgo de Argol (pues podría por primera vez estudiar a los bart). Fabricó un traje para que el bicho pudiera vivir fuera del agua: una especie de escafandra esférica, vidriosa y casi irrompible, la cual contenía y reciclaba agua para mantener al ser con vida. Lo que no sabían era que la criatura era capaz de mantener el vuelo y entendía las emociones, incluso las conversaciones de los vamp.

Bum Bum (así lo llamaron) era capaz de desplazarse volando a una velocidad increíble, se enfadaba y mostraba agresivo cuando alguien contrariaba a Argol. El joven vamp había encontrado a un aliado fiel.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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