8.Invasión orz en Qaion - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

8.Invasión orz en Qaion

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Invasión orz en Qaion

A las puertas de la Sala de los Horizontes Comunes de Qaion, un enjuto profesor Frehac estaba discutiendo y empujando a dos vamp gigantescos. La ira del científico hizo retroceder a los dos guardias del gobernador. Estos miraron hacia atrás con expresión de asombro buscando por el fondo de la sala a Sirium que también estaba perplejo.

¡Gobernador no hay tiempo para solicitar una venia… ni tampoco estúpida burocracia! gritaba el profesor.

Yoer, Anud… Dejadlo pasar ordenó el gobernador a los guardias, que hicieron caso y se apartaron.

Frehac se acercó al gobernador, jadeante, después de un vuelo de ala viva a toda velocidad por los cielos nocturnos del sistema lunar de Qaion.

Espero que sea importante, profesor, acabas de cometer delito, te reúnes conmigo sin solicitar una venia, mis guardias podrían haberte dañado le decía enojado Sirium, que aprovechaba para demostrar su estatus de gobernador pedante.

¡Dos naves que se dirigen hacia aquí… han aparecido por la luna Grandax, gobernador! gritó el profesor Hay que poner en alerta ahora mismo a los kant.

¿Habitantes de las lunas?¿Por qué habríamos de temer? preguntó Sirium, con su típica despreocupación.

Son dos transportes demasiado grandes, es obvio que transportan un ejército, Gobernador dijo con ironía y enfado el profesor Frehac que además de estar nervioso, no aguantaba al político: tenían viejas rencillas con las promesas de financiación para proyectos científicos, sobre todo con el transporte espacial, y más después del interés mostrado por el Visionario en ese planeta donde vaticinó nacería el Único.

Tenemos una hora escasa antes de que pongan un pie en Qaion insistió Frehac.

Frunció el ceño y el gobernador no tardó en decidirse ante aquella tesitura. Las alas de los vamp lo dieron todo para avisar y montar un ejército apresuradamente con los kant: por primera vez en su historia ambos pueblos lucharían contra un enemigo común.

Poco después fue impresionante ver llegar por los cielos con un sonido desgarrador a dos cajas gigantes engalanadas de luces que deshacían las nubes y entraban en la atmósfera de Qaion haciendo sombra a la luz de las tres lunas.

Cuando tomaron tierra con gran estruendo, no hubo vamp o kant que no supiera íntimamente que aquel sonido era el comienzo de la mayor guerra que viviría Qaion.

Por supuesto, lo que había en ambas naves era un ejército grotesco de gigantes azulados de pelo rojizo: orz de Thiram (aunque eso lo desconocían en Qaion). Armados y pesados como eran, el suelo temblaba a su paso. Los primeros en atacar sin titubeos fueron los kant, que ya habían llegado algunos y en formación los esperaban, este pueblo noble que ante el miedo se crecía y se volvía más peligroso. Todos los peludos (incluyendo conservadores, también el viejo rey Aullador o Karel, el general de pelaje albino) fueron un ejercito unido tras el príncipe Arkanium que con esta guerra engrandeció más su leyenda: era terrible para sus enemigos.

Algunos vamps llevaban a sus camaradas kants colgados de los brazos y aprovechaban la gravedad y la inercia para dejarlos caer y que atacaran con sus garras y las hundieran en el enemigo. Las garras metálicas de los vamp silbaban con violencia antes de pinchar los cuerpos y salpicar la sangre de los gigantes, aunque no fue fácil, pues los orz también estrellaron y reventaron cabezas contra el suelo y destrozaron huesos de sus enemigos, su fuerza estaba por encima de lo considerado brutal. Hubo bajas en todos los bandos.

Un mar de sangre derramada de los tres ejércitos bañaba los campos a la luz de las lunas. A cada momento llegaban más vamps y kants de distintos lugares del pequeño Qaion. Una fraternidad entre aquellas razas que el enemigo externo había unido: una nueva conciencia planetaria surgió en Qaion. Cuando absolutamente todos los peludos y alados en edad de luchar llegaron al campo de batalla, la superioridad numérica se puso del lado de los de ese planeta.

Aquel trilunio sería recordado por siempre, grandes personalidades del mundo kant y vamp se dejaron la vida en el campo de batalla. La muerte más notable fue la del rey Aullador, padre de Arkanium, que desde luego no murió sólo: se llevó a la tumba al menos a veinte orz. Lo del antiguo monarca fue un caso curioso, pues llevaba tiempo viviendo con lujos y honores en una gran cueva encerrado por su propio hijo para mantener el estatus quo después del golpe de estado perpetrado por el príncipe para conseguir la paz con los vamp. El viejo rey aullaba a las lunas mostrando su gran pecho y el sonido que generaba se tornaba en fuerza y moral para todos los peludos (incluso antiguos detractores progresistas ahora en sus filas como Karel) y tal estruendo generaba miedo en los orz que temían lo desconocido ya que en su planeta jamás escucharon nada igual, así era la llamada a la violencia. El rey aullador falleció con honor prestando un gran servicio.

En la casa árbol del Gran Río, el viejo Argum se quedó a defender a sus hijos. Un par de orz solitarios y gigantescos aparecieron por allí, distanciándose mucho del groso de su ejercito. El veterano guerrero, al verlos venir, desplegó e hinchó sus alas y descendió desde el portal de su árbol glob con naturalidad, mostraba a sus enemigos la cabeza alta y una extraña sonrisa, el vamp iba armado con su garra de los kant, el arma del clan de los guerreros del agua.

Bum Bum, el bart, abandonó a Argol y a los trillizos ante la sorpresa del joven vamp para seguir tras los pasos de Argum:

¡Vuelve! ¿Donde vas? gritaban observando de lejos como su padre se acercaba a recibir al enemigo a las puertas de su hogar.

El bart volaba tras Argum, el ser escamoso parecía tener una conciencia del peligro y no dudaba en ponerse agresivo o violento para defender a su nueva familia. A la orilla del río comenzó la pelea muy deprisa, y pese a la edad de Argum, el viejo guerrero se movía y volaba con destreza esquivando los ataques brutales pero lentos de los orz. A uno de ellos lo abrió en canal con la garra metálica. El segundo monstruo, dudando, se retiró varios pasos atrás y desenfundó una especie de pistola, un arma a distancia, la cual disparó y acertó de lleno en el pecho… Argum cayó inconsciente. Cuando el gigante pelirrojo fue a rematarlo, Bum Bum que llegaba en ese instante, golpeó al orz en la cabeza con su pequeño cuerpo a toda velocidad y tan fuerte, que el monstruo de piel azulada cayó redondo a peso muerto como una gran roca desprendida que cae bajo el influjo de la gravedad: inconsciente por el golpe, el orz fue al agua y murió ahogado en el Gran Río.

En ese mismo momento, de nuevo en el fragor de la batalla de los campos… De manera sorprendente y estudiada (como los que atacaron a Argum) unos orz que portaban unas mochilas a sus espaldas las hicieron rugir y escupir fuego hacia el suelo… De repente ocho gigantes abandonaron el groso de su mermado ejercito y comenzaron a volar en formación ante la sorpresa de algunos de sus enemigos que se habían dado cuenta de aquella extraña estampa. Unos cuantos vamp pusieron a trabajar sus alas y las hincharon para seguirlos por el aire, los orz voladores les dispararon con armas a distancia que acababan de desenfundar: mataron a unos y disuadieron a otros de perseguirlos.

Los orz parecían tener claro su objetivo: volaron hacia el Mirador de los Designios pues allí se encontraba Cho, el Visionario.

En aquel momento se encontraba junto a Chank el Deforme, su sobrino. El Visionario aun siendo ciego sintió como se acercaba la presencia agresiva de aquellos gigantes: venían a por él.

Sobrino… dijo el Visionario.

Qué…¿qué? preguntó tartamudeando Chank el Deforme, que veía llegar a los monstruos azulados y estaba aterrado.

En el futuro… sólo espero de ti que hagas lo correcto estas fueron las últimas palabras del Visionario mientras se adelantaba como dando la bienvenida a tan malévolos visitantes.

Al descender al mirador, los orz apagaron sus mochilas de vuelo y el sonido atronador de los impulsores cesó, uno de ellos se acercó y sin mediar palabra, agarró y apretó con una mano… reventando la cabeza de Cho el Oscuro, gran visionario, que no opuso resistencia ni mostró miedo.

Otro orz se acercó a Chank (que temblaba en estado de shock) y le soltó a los pies un aparato extraño, tubular y hueco por dentro: un brazalete. Le hizo un gesto, como queriéndole decir que se introdujera aquel tubo en el brazo. Todo pasó muy deprisa, pues sin más, los gigantes azulados se dieron la vuelta y de nuevo arrancaron con estruendo sus mochilas-cohete y volaron: no duraron mucho. A cien metros de distancia del mirador, varios vamps que volaban hacia allí armados con garras y en mayor número, vieron su debilidad y atacaron directamente a las mochilas que hacían volar a los gigantes, sin esos aparatos, les esperaba una gran caída y un golpeo mortal contra las rocas allá abajo, pues había altura, ya que el Mirador de los Designios era el punto más alto de Qaion.

Chank escondió bajo la ropa el brazalete que le habían dado los orz… y desconsolado fue a abrazar el cuerpo muerto de su tío.

Tras ese suceso, en el campo de batalla las dos naves gigantes arrancaron motores y encendieron luces, levitaron medio metro: preparaban la huida. Los transportes empezaron a disparar sus armas a distancia para proteger a su ejercito orz en retirada y los pocos gigantes con vida y mutilados huyeron hacia ellas. A algunos los dejaron allí a su suerte que no era otra que la muerte. Una nave voló dirección a las tres lunas a una velocidad que jamás habían observado los vamp. La otra hizo el amago de volar pero cayó a plomo con un ruido atronador contra el suelo porque estaba rota y no terminó de arrancar.


Los kant más conservadores que allí se encontraban, estaban como locos de ira por la muerte de su rey Aullador, aprovecharon el fallo mecánico de la nave que quedó en tierra para dar el golpe final: no dejaron ningún orz vivo. La invasión había terminado.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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