1.Thiram: El Daño de Dioses - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

1.Thiram: El Daño de Dioses

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Thiram: El Daño de Dioses

Lo que no imaginaban los humanos es que tras la Luna se escondían los dioses de su planeta. En una nave espacial de forma redonda y gran tamaño, un pequeño grupo de seres semi-físicos, casi etéreos de piel verdosa y cabeza grande, descompensada con relación a sus pequeños cuerpos, habitaban allí desde que supieron que en la Tierra habían crecido en número unos animales autoconscientes que se desarrollarían como civilización. Ahora a los dioses se les acababa el tiempo, su época había pasado: los humanos estaban demasiado avanzados científica y tecnológicamente y pronto dejarían de creer en sus dogmas y, como especie, los dioses estarían en peligro de extinción.

Menguados en número, pensaban que no podrían extraer mucha más energía de la fe de la Tierra para procrear, por eso comenzaron a explorar nuevos planetas y galaxias relativamente cercanas para encontrar una nueva civilización de seres autoconscientes a los que enviar profetas para canalizar la fe como sustento.

Ya tenían una avanzadilla de dioses en las lunas de Qaion y a sus congéneres allí confinados a los cuales les pasaba exactamente lo mismo. Pronto la tecnología y la ciencia del pueblo Vamp estarían tan avanzadas que también en esta zona comenzaría el declive de la raza más avanzada del universo.

Tras mucho buscar en la galaxia seres autoconscientes con pocos resultados, encontraron un planeta no demasiados lejos de Qaion y difícilmente habitable llamado Orz. Rojizo, muy cercano a su sol, por eso muy caluroso, y con dos lunas. En él habitaban muchas especies, pero una de ellas, antropomorfa, había desarrollado su inteligencia hasta conseguir hablar y usar herramientas. Era un lugar idóneo para los dioses pero tendrían un problema con estas criaturas: los Orz, eran físicamente muy poderosos y solo seguían al más fuerte, solo entendían la lealtad si se había creado bajo la violencia.

Entonces los dioses discutieron sobre si era bueno o no crear una criatura físicamente tan poderosa, y crearla como híbrido para canalizar la energía, y por ende, mediante la labor de este híbrido, alimentarse. El proyecto se llamó Thiram.

Tras la Luna, los dioses de la Tierra hablaron en la sala de reuniones de su nave:

No estoy de acuerdo con esto, nos arriesgamos a crear un monstruo incontrolable —dijo telepáticamente, como un susurro, uno de los dioses.

¿Qué más opciones tenemos?, se nos agota el tiempo, envejecemos y necesitamos procrear. Tanto nosotros, sobre todo nosotros, como los hermanos de Qaion estamos en peligro de extinción —dijo un dios, usando su voz, que parecía más joven que la del que acababa de usar la telepatía.

Tengo dos embriones del híbrido listos para desarrollar, sólo necesito que nos decidamos. Yo apuesto por seguir con el proyecto Thiram, como bien dice él, estamos en peligro —el que ahora opinaba telepáticamente era el encargado de la biología, de crear los híbridos y profetas.

Hermanos, sólo nos queda este camino. Arranquemos el proyecto Thiram ahora —dijo con su telepatía, imponiendo la fuerza de su voluntad invisible, el que parecía más sabio y anciano de los dioses, que iba engalanado con una tiara dorada.

Poco después, como orden no aceptada por todos y último recurso de supervivencia, desarrollaron los dos embriones de Thiram.

Cuando uno de los embriones alcanzó su plenitud y se convirtió en adulto, el dios encargado del proyecto se acercó a la primera cápsula para comprobar los datos e información que la computadora había insertado en el cerebro de Thiram.

La cápsula tenía el tamaño de un humano de gran estatura, dentro se encontraba Thiram rodeado de un líquido gelatinoso y verde, conectado a la nave mediante una especie de cable que hacía las veces de cordón umbilical.

Thiram era un ser blanco y musculado, tenía la cabeza esférica y su cerebro era visible bajo un casco de cristal, envuelto y protegido por ese material transparente e irrompible; sus ojos, rojos y profundos creaban, a cualquiera que lo mirara, un efecto de miedo que sería de utilidad en el planeta Orz, una sensación terrible. Thiram poseía tres brazos totalmente funcionales, dos en el lado izquierdo de su cuerpo, y uno en el derecho.

El dios miró directamente a los ojos rojos de Thiram y dijo:

Thiram, nuestra última esperanza, estás a punto de nacer y ayudarnos a sobrevivir… —en aquel instante se disponía a pulsar un botón que abriría la compuerta de la cápsula, pero se quedó sorprendido: una serie de burbujas se crearon en la mano derecha de Thiram que empezaba a apretar con fuerza su puño.

Lo que vino después fue una masacre: Thiram destruyó la cápsula donde se había formado y saltó de ella mientras se derramaba todo el líquido verde, golpeó al mismo tiempo con sus dos brazos izquierdos en la cara y el pecho de su dios creador. Lo mató en ese instante, salpicándolo todo de una sangre verdosa y luminiscente que había dado vida a las entrañas de su hacedor.

Thiram anduvo con calma por la nave, conocía a todo detalle lo que veía, ya que previamente cualquier información del universo conocido había sido insertada en su consciencia y conocimiento por la computadora omnisciente de los dioses.

En un pasillo encontró a dos de los seres, que al verlo intentaron huir. Thiram no dudó en usar su velocidad y fuerza para, de un solo golpe extendiendo sus brazos como espadas, decapitarlos brutalmente y sin compasión por la espalda.

El dios que iba ataviado con la tiara dorada, el más sabio de ellos, apareció frente a Thiram, enfrentándolo.

Nos hemos equivocado y como uno de nosotros temía —dijo —hemos creado a un monstruo sanguinario. No nos ayudas en tu cometido y nos asesinas como un lobo hambriento. No olvides una cosa Thiram, daño de los dioses, el universo siempre se compensa y no perdonará tu creación. De una manera u otra morirás pronto.

Vuestro destino era la extinción. ¿Para qué hacerlo esperar? —habló Thiram por primera vez con su voz terrible y diabólica —y sobre la compensación del universo… siento decirte que sé de lo que hablas, pues toda la información que conocía vuestra computadora sobre el universo está en mí ahora. Yo soy el caos, el mismo universo. ¡Extinguíos! —Thiram destrozó la cabeza del último dios viviente de la Tierra con un golpe frío, brutal.

El que debía salvar a los dioses de la Tierra, los había aniquilado.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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