11.El ataque a las lunas de Qaion - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

11.El ataque a las lunas de Qaion

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El ataque a las lunas de Qaion

Ahora es usted el que se salta la venia, gobernador dijo el profesor Frehac al verlo aparecer en su laboratorio sólo y sin escolta, Sirium iba vestido de manera muy sencilla, aunque llevaba una capucha que le ocultaba el rostro.

Hay algo en todo esto que no tiene sentido, Cho era tu amigo… ¿Qué opinas del nuevo visionario? preguntó el gobernador mientras se quitaba la capucha y ponía al descubierto su cara.

Cho el oscuro no nombró heredero, y este sobrino suyo sabe cosas… aunque lo que sabe él, lo pensaba yo también… así mismo hay un detalle que se le ha pasado por alto al visionario o a los dioses que le hablan: el metal de la nave que ahora mismo estudio… no procede de las lunas de Qaion. En esas lunas no existe ese metal ni ningún precursor para esa aleación afirmaba inteligentemente el científico mientras apretaba tornillos en una especie de cubo metálico del tamaño de una nuez.

Vaya profesor… ¿Como se nos ha pasado esto por alto? ¿Qué cree que deberíamos hacer? preguntó el gobernador.

Soy el único que ha examinado la nave desde que me la cedieron los kant… y soy estudioso de las lunas desde siempre. Para mí esto era una obviedad desde que revisé como está construido ese transporte… pero es normal que nadie se diera cuenta. De todos modos hay que hacer caso al Visionario, no podemos quedarnos esperando a que el viento nos hinche las alas, debemos volar (literalmente) a las lunas y atacar a los que allí habiten para defendernos. Que la nave no pertenezca a los satélites es irrelevante en este momento. Pero tenga en cuenta que todo esto no quiere decir que crea a este visionario, porque yo ni siquiera creía en el poder y las visiones de mi amigo Cho respondió el profesor.

Bueno… ¿Que tiempo nos queda para poder mandar un ejército a las lunas en esta nave? preguntó Sirium.

Ya puede buscar a los valientes vamp que quieran viajar a reconquistar nuestros satélites, la nave ha sido demasiado fácil de reparar… Espero que si falla o se rompe en el trayecto me libere usted de toda responsabilidad. No la he fabricado yo, aunque sí he intentado encontrar si contenía artefactos explosivos, que no fuera una trampa… y parece que está limpia. Aparte de esto, en estos últimos días he fabricado unos cascos para la respiración de los vamp en nuestras lunas, allí no hay atmósfera respirable para nosotros explicó Frehac.

Bien…. muchas gracias profesor, es muy previsor, seremos breves en preparar el ataque. No se si temer más lo que haya en las lunas o la ira de los kant por lo que vamos a hacer. Que los verdaderos dioses de Qaion nos ayuden dijo el gobernador mientras se volvía a poner la capucha para ocultar su rostro.

Al girarse para salir dejó deslizar por su amplia manga una nota diminuta hacia la mesa del profesor (que cayó sin hacer ruido y suavemente), como si quisiera dejarle un mensaje y se sintiera observado. Frehac vio con su ojo electrónico la acción del gobernador y siguió a lo suyo, trabajando sobre aquella nuez metálica que tenia en las manos.

Al día siguiente (día nocturno o trilunio en Qaion, claro), un ejército de vamps se reunía en el hangar que había habilitado en el laboratorio de Frehac. Allí estaba la gran nave lista para partir con ese escuadrón de vamps valientes que volarían hacia las lunas a destruir al enemigo huido y a desalojar violentamente aquel territorio de cualquier invasor. También se encontraba el nuevo y auto denominado Visionario, Chank el Deforme junto al gobernador y Frehac.

Muy solemne, Sirium se dirigió a sus hombres:

Después de la batalla más gloriosa de nuestro tiempo, los vamp tenemos que volar por primera vez fuera de nuestro planeta. Vamos en nombre de Qaion a hacerles pagar por mancillar con violencia y sin respeto nuestro sistema lunar dijo en voz alta a los soldados en formación mientras le quitaba a un banderizo de la primera fila un estandarte y lo levantaba y movía hacia los lados, otorgándole protagonismo y énfasis al nuevo símbolo del planeta con las tres lunas.

Todos los soldados del regimiento vamp allí presentes jadearon y vitorearon, exaltados.

De repente y saltándose el protocolo, Chank el Visionario, se adelantó ante la expresión de desagrado del gobernador y habló a los soldados:

Estas lunas sagradas y mancilladas también pertenecen a los kant, nuestros vecinos. Aunque ellos desaprueben nuestros actos, id allá y no dejéis a nadie con vida. Hacedlo por ellos también. Los dioses de Qaion me susurran… ¡me susurran muerte! Solo nosotros tenemos derecho a poner un pie en esas lunas sagradas. ¡No tengáis piedad! ¡Que vuelen alto los vamp! movía los brazos con intensidad el visionario deformado, excitado. Aquello tuvo efecto, pues animó más a la tropa que vitoreaba ¡Muerte!, Aunque el mensaje era peligroso y fuera de lugar, los vamp, inteligentes y refinados, jamás habían tenido esa clase de discurso, pues todas las guerras habían sido con sus vecinos, los kant y las batallas con los peludos eran sentimentalmente dolorosas.

El profesor y el gobernador, pese a que tenían rencillas y ni siquiera sentían aprecio mutuo, cruzaron miradas seriamente durante un largo instante… sin decir nada.

Los soldados de manera ordenada, subieron al transporte y al cerrarse las compuertas la nave levitó medio metro del suelo. Sin más, el transporte voló directo a una velocidad increíble hacía la luna Grandax, satélite principal, al que creían habían ido los invasores.

Al llegar la nave con el regimiento vamp, fue recibida por los cañones del transporte de los enemigos que habían escapado y que como esperaban, allí estaban. Los vamp, instruidos por Frehac, hicieron lo mismo, usar los cañones para contra restar el ataque. No dieron tiempo a que la nave aterrizara, cuando estaban a unos cien metros de altura, la nave abrió compuertas y los primeros vamp salieron con sus cascos puestos y alas hinchadas, volando en esa tenue atmósfera para rematar con sus garras metálicas a los enemigos que se encontraban dispersados allí.

El ataque a las lunas de Qaion

Lo que vieron en el satélite no fue una base; las lunas eran desiertos grises empedrados y no había nada, solo estaba la gran nave transportadora de tropas enemigas que huyó de Qaion y otra nave mucho más pequeña, de forma redondeada. Los gigantes azules ni siquiera estaban en formación, los encontraron desordenados y la mayoría parecían aun heridos de la batalla en Qaion.

Aquello fue una masacre para los gigantes que no estaban recuperados y los que huyeron mutilados. Los vamp atacaron hambrientos a sus enemigos y se dieron un festín de venganza. Los pocos gigantes que no estaban lesionados o enfermos poco podrían hacer contra la ira vamp, les superaban en número, energía y motivos. Los mataron cruelmente a todos: las garras pincharon a sus enemigos con violencia y sin piedad.

Acabada la batalla, si es que se podía llamar así, registraron el transporte huido y dieron muerte a aquellos gigantes que se encontraban escondidos en él.

Al revisar la otra nave pequeña encontraron a otros dos seres distintos a los gigantes. Estos eran verdosos y más pequeños, se encontraban acompañados de gigantes azules armados, parecían escoltarlos. Los enemigos verdosos recibieron a los vamp pidiendo que pararan aquello, pero se lo solicitaron mediante telepatía, lo que enfadó de sobremanera a los vamp, la sensación de escuchar voces en sus cabezas (aunque fuera un mensaje de calma) lo sintieron en aquel momento como un ataque, pues tenían motivos. Dieron muerte de nuevo sin piedad con sus garras metálicas a todos los que se encontraban en ese transporte.

Al registrar esa pequeña nave ovalada encontraron el plano de una base que unía como una gigantesca estructura las tres lunas. Un sistema defensivo, tal y como había predicho el Visionario, un arma definitiva que mantendría a raya a cualquier visitante, incluso a los kant. Informaron de aquel hallazgo y de la victoria a Qaion.

Poco tiempo antes de que esto sucediera en Grandax, al marchar el transporte con los soldados vamp hacia la luna, un ejército armado de kants liderados por Arklund, general kant del ala conservadora (el que amenazó en la Sala de los Horizontes Comunes), atacaba un árbol glob donde vivían vamps como represalia por mancillar las lunas sagradas: había estallado una guerra civil.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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