13.La garra prohibida - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

13.La garra prohibida

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La garra prohibida

Entre los vamp y los kant había una expresión común, era jurar o prometer por algo muy preciado y sagrado. Ese algo tan preciado era la garra legendaria de los kant. La expresión más usada era “jurar por la garra”. Este objeto especial e histórico y antiguo que no se sabía de dónde había salido y mucho menos quien lo había puesto ahí. Existía desde que se tenía conocimiento.

La garra metálica estaba clavada en el tronco de un árbol glob situado frente a la Sala de los horizontes Comunes y en una zona fronteriza que había sido objeto de constantes disputas entre los dos pueblos.

Nadie se atrevía a tocarla, corrían rumores, algunos kant decían que estaba maldita, otros kant pensaban que era el arma del ancestro Grandax, que algún día volvería a Qaion a ayudarlos y a reclamarla. Similar historia contaban los vamp, ese arma pertenecía al Único, el ser que los llevaría a la victoria contra el mal… Pero la realidad de todo esto era que se contaban por cientos los valientes (o estúpidos) alados y peludos que algunos por motivos religiosos, otros por estupidez o por embriaguez y borrachera de globs fermentados… habían muerto electrocutados al poner sus manos en la garra legendaria y prohibida de los kant (de ahí lo de prohibida). La leyenda era una suerte como de espada Excalibur en la Tierra, pero más violenta, el que se lo intentaba hacer de rey Arturo, literalmente moría.

la garra prohibida de los kant

Tanto los vamp como los kant tenían prohibido tocarla por ley, era una pena grave intentarlo, pues nadie salía vivo de aquella locura. Siempre había un iluminado que acababa literalmente chamuscado. Del último vamp muerto hacía ya casi una generación y como suele pasar en estos casos, los borrachos y los estúpidos suelen tentar a la suerte y las desgracias se olvidan pronto.

Tras restaurar la paz con los kant después del ataque de los rebeldes aulladores, Sirium se interesó por el estado de Argum, su familiar. Recordamos que había quedado inconsciente y postrado en una cama defendiendo su casa de los gigantes azules que atacaron Qaion, el padre de los chicos no sobrevivió mucho tiempo. Sus hijos, los trillizos que estaban en ese momento solamente atendidos por Frehac, fueron llamados a la corte para tutelarlos por su recién adquirida orfandad. A Argol y Argón tenían pensado instruirlos militarmente, y Arnuya por su casta, tenía derecho a ser instruida para en el futuro tener voz y voto en el parlamento vamp: el propio Sirium la convirtió en su asistente personal.

Los hermanos comenzaron su entrenamiento militar entre la futura élite vamp de Qaion y fueron tratados con honores por unos pocos por ser hijos de Argum y con envidia por la mayoría por estar tutelados por el gobernador Sirium. En poco tiempo los militares de la corte no los terminarían tratando como se merecían, sino con odio, envidia y rencor… la superioridad en el manejo de la garra que poseían tras años entrenados por su padre y la influencia negativa que tuvo el Visionario entre los que le prestaban oídos –pues siempre tenia malas palabras para referirse a los trillizos, sobre todo a los hermanos guerreros– hizo que la mayoría los odiara. Hubo otro factor negativo para que esto sucediera y es que tuvieran siempre a Bum bum, un extraño bart merodeando alrededor, eso no ayudó demasiado pues los hacia parecer distintos entre vamps supuestamente ‘normales’.

Entre Chank el Visionario y Argón había encuentros en la corte frecuentes, aunque no llegó la sangre al río pero las miradas de odio eran constantes, una calma tensa que tarde o temprano tendría que estallar. El visionario feo no quería dar un paso en falso si no era por orden expresa de Thiram, aunque ardía en deseos de hacerle el mal a Argón: un día llegó su oportunidad.

Le has dado bien, se lo tenía merecido dijo Argol, entusiasmado con su hermano, mientras Bum bum merodeaba alrededor de Argón, el bart vitoreaba y parecía orgulloso de su amigo, pues en un entrenamiento había dado una paliza a un vamp noble y engreído.

Tranquilo Bum bum, ¡jaja!… Me tienen harto estos vamp de la corte, a ti solo te falta más confianza con la garra para que tus movimientos sean tan impredecibles y suaves como los míos, somos hermanos, ya mismo morderán todos el polvo y sabrán quienes son los futuros generales conquistadores que les darán órdenes, se van a enterar de quienes somos, hermano respondió Argón. El vamp conocía a la perfección su habilidad y la que tenía su hermano.

Chank el Deforme, oculto tras una columna con un aparato en su mano, grababa la conversación y sonreía.

Siento que la garra legendaria debería sacarla yo del árbol… se iban a enterar todos estos vamp engreídos de quien manda aquí —afirmó eufórico Argón mientras se crecía sacando pecho y levitaba con sus alas.

¡Estás loco hermano! Dicen que todo el que toca la garra muere, han muerto muchos, ya nos lo contó padre… dijo Argol, en un intento de repartir cordura a su hermano.

Eso es mentira, una mentira de cobardes, ¡vamos a sacarla del árbol! gritó Argón mientras de un salto, volaba dirección al viejo monumento vivo que tenía clavada la garra legendaria.

¡Espera Argón! su hermano intentó seguirlo con ala viva pero Argón era un portento en la lucha y también en el vuelo. Era sin duda el vamp más dotado de su generación.

Alcanzaron altura para en poco tiempo llegar a la frontera con los peludos, donde se encontraba la Sala de los Horizontes Comunes y justo en frente, el árbol: ahí seguía, metálica y brillante, la garra legendaria de los kant, clavada como siempre. Ese arma llevaba siglos o quizás millones de trilunios.

Esa valentía adolescente que poseía Argón iba a ser su ruina. Al llegar al árbol, se giró para ver como llegaba su hermano Argol, cansado que estaba de seguirlo a esa velocidad. El vamp joven y valiente sonrió para después meter su mano en el brazalete de la garra prohibida hasta el fondo.

Cuando agarró el tronco del árbol y su piel hizo contacto total con la garra legendaria, comenzó la descarga eléctrica. Argol, cansado, voló con todas sus fuerzas para empujar a su hermano y salvarlo de una muerte segura, pero también quedó pegado a su hermano, ambos electrocutándose y sufriendo.

Desde lejos, en la frontera kant, el general peludo y albino Karel, los vio y fue trepando de árbol en árbol con toda su habilidad hacia ellos a toda velocidad y llegó en segundos, propinó con sus garras y toda su fuerza un golpe seco que separó a ambos hermanos, inconscientes, de la garra legendaria.

Bum bum qué también llegaba en ese momento, atacó al general en la cabeza tan fuerte, que lo dejó inconsciente, casi muerto.

Alertados por Chank, una comitiva de vamps llegaron a la frontera y vieron el cuerpo inconsciente de los dos hermanos vamp y el general de los peludos. Bum bum tapaba la herida sangrante que tenía Argol en el ojo, el kant lo había salvado, pero lo había dejado tuerto y marcado de por vida.

Al abrir los ojos, Argón se encontraba maniatado y en una cama. Vio a su hermana Arnuya dormida acompañándolo, y observó también que estaba inconsciente en la cama de al lado su hermano Argol, ahora tuerto y con una cicatriz hecha por un kant en la cara. Bum bum estaba a su lado: nunca había visto al bart tan triste.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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