5.Cho, el Visionario y Frehac - Daño de dioses | Novela juvenil de aventuras y ciencia ficción
4 meses ago

5.Cho, el Visionario y Frehac

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Cho, el Visionario y Frehac

Tiempo después en el planeta Qaion y en otro lugar no muy lejos del mirador de los Designios, se encontraba el laboratorio de Frehac (un hangar lleno de experimentos y cachivaches), y en ese momento se había fijado la venia para una reunión con Cho el visionario.

Las venias eran un documento burocrático que autorizaba reuniones entre los representantes de los poderes y gobierno de las dos naciones, una manera de tener controladas y anotadas las juntas para que no se crearan guerras civiles y se mantuviera el status quo (evitar esas conspiraciones que habían llevado por ejemplo a la guerra entre el rey Aullador y su hijo Arkanium, el príncipe kant). En otras palabras: los altos cargos tenían prohibido reunirse sin avisar.

A dónde hemos llegado, que para encontrarme con un amigo de la infancia tenga que solicitar una venia —fue el primer comentario de Cho a modo de saludo cuando se encontró al viejo profesor Frehac, que se encontraba en la sala de trabajo de su laboratorio. Aquel lugar estaba lleno de planos con todo tipo de fórmulas que contenían la ciencia de Qaion, además había toda clase de trastos tecnológicos, prototipos y diseños de sus estudios.

Bueno, esta paz tiene ese coste Cho, además ni tu ni yo somos aquellos niños que eran amigos, ambos hemos volado alto, cada uno por su camino, yo por el de la ciencia y tú por el camino de la gracia de los dioses respondió Frehac, con su tic nervioso inconfundible al hablar que se producía en su ojo normal y sano, su otro ojo era más bien una especie de lupa mecánica que se había fabricado para mejorar la vista en sus labores e investigaciones. Frehac era un vamp de baja estatura con el pelo y barba blanca, que le otorgaba un aire inteligente.

Hay algo que me duele más que perder esta libertad de reunión… dijo el profesor mientras se acariciaba la barba canosa.

Cho guardó silencio.

—… Lo que me duele es que hayas perdido la sonrisa que te caracterizaba, desde que el viejo ‘Ojo Agudo’ te captó como pupilo y vio el don en ti, cada vez que te miro, siento que perdiste aquello, y para mí, aquella sonrisa vale más que la libertad de reunión —observó el científico con tristeza.

Amigo, ‘ojo agudo’ no tuvo nada que ver en mi sonrisa, lo que me ha hecho perder la sonrisa ha sido el mismo don que me concedieron los dioses para ver… pero hay algo peor que el don dijo el visionario en tono sombrío.

¿Qué puede ser peor entonces que el tener el don? —preguntó Frehac, sorprendido.

Perder el don, perder la visión. Eso es lo peor. Por eso he pedido una venia para reunirme contigo, amigo —respondió Cho.

Si no fuera porque para mí eres como un hermano, no haría caso de profecías… yo no creo en los dioses, ni siquiera en el don que te dan, pese a que vistes venir la paz… pero te creo a ti, soy un vamp entregado a la ciencia, ya sabes… Por eso me llena de curiosidad a la par de miedo que vengas a verme precisamente a mí dijo entre tartamudeos y con el tic en su ojo el científico.

Vengo a decirte que antes de perder mi poder tuve unas visiones, tú estas en el centro de todo lo que ocurra a partir de ahora… El proyecto en el que te encuentras… visitar el planeta que has encontrado, es muy importante que inviertas más tiempo y recursos para crear transportes, el destino de ese planeta esta ligado al nuestro…

y tras una larga pausa, el Visionario dijo —allí nacerá el Único, o el Ancestro como lo llaman los kant.

Frehac lo miró con atención mientras se acariciaba la barba blanca.

Debes estar preparado para hacer un sobre esfuerzo en esta tarea, es primordial que ese ser tan especial venga a nuestro planeta, sé que no fracasaras, porque lo he visto, vi un boceto del futuro, antes de perder el don, es algo que nos concede una pequeña ventaja frente al mal que nos vigila constantemente, incluso ahora…

¿Por qué hemos de traer al Único del que hablas a Qaion? preguntó el profesor.

Solo él podrá vencer al Daño de Dioses respondió el visionario.

El Daño de Dioses… —dijo Frehac, impactado.

Sí… ¿sabes porque he perdido mi don? El Daño de Dioses ha despertado y ha hecho algo terrible… Cho el visionario, serio y solemne, sufría, una gran carga —por favor, ten cuidado con mancillar las lunas de Qaion, eso podría ser el fin de la paz con los kant y peor…

¡Ja! Los proteges mucho, precisamente si a alguien odian los kant entre nosotros los vamp… es al Visionario… bromeó Frehac, en un intento de consolar el pesar de Cho de una manera peculiar y con la clase de humor que solo podía tener un vamp antisocial y diferente.

Días atrás tuve una venia con el príncipe peludo y salió este tema… se fue muy enfadado, si no estuviéramos en paz me hubiera degollado con sus garras de kant ahí mismo. Pero me da igual que no crean en mí o en mi visión, que les irrite que sus monjes no tengan el don, que sólo la poseamos los vamp… Como visionario solo puedo velar por el bien de Qaion… y del universo —dijo Cho.

Intentaré hacer lo que me pides para velar por nuestro planeta, viejo amigo Frehac aceptó la petición de Cho. En aquel entonces, lo que no sabía el científico es lo importante que sería su labor a partir de ese momento.

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* Esto es una versión preliminar. Daño de Dioses es una novela juvenil de aventuras y ciencia ficción, a la venta en agosto o septiembre de 2017.

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